Escucha lo que los demas son hasta incapaces de oir

Entre mis cuerdas

Después de un año sabático poniendo mi vida en orden anoche en las fiestas del barrio, en las fiestas del carmen, mi guitarrista favorito, y amigo, Javi Perez, me inspiro para escribir cuatro palabras mal escritas. No se como agradecer que me haya sacado de la cabeza las palabras que algún día tenían que salir. Y no se tampoco como agradecer a los que siguen esperando aquí a que escribamos algo.

Aquí os dejo mis cuatro palabras.

 

No es malo el pensar en que quiero que vuelvas a tocarme como la última vez que me tocaste. Con esas manos tuyas que me acarician tan suave y a la vez tan fuerte. Con ese arte que tienes para hacerme sentir que cada vez será la última.

Tus manos son pecado para mí. Tan calientes, tan duras y suaves. Cada vez que me agarras me haces sentir única y es que para mi no hay nadie más que tú. Tú eres quien marca mi ritmo, quien me guía entre las notas de la partitura. Tú me tocas, me acaricias y me llevas contigo. Tú y yo, sólo uno. Y es que para mí, sin ti no tiene sentido ninguna canción. Tus manos deslizando por mi cuerpo, rasgando mis cuerdas bajo la luna, cada nota hace que la gente se vuelva para mirarnos como si estuviéramos haciendo el amor sobre el escenario. Cada nota hace que el silencio de la noche nos meza suavemente en una melodía eterna ya que a tu lado, cada vez que me tocas, se para el tiempo para mí y se hace eterno. Cada vez que estamos juntos, solo es arte lo que suena.

 

¡Espero que os haya gustado!

¡Comentad y compartir!

ACP

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Burbuja de libertinaje.

Hoy, queridos lectores, después de tanto tiempo, me decido a escribiros ya que tengo una gran noticia que daros. Gracias al príncipe del país denominado TU, el caballero del vicio amoroso… como se quiera hacer llamar, gracias a él, escritor de «El cementerio del olvido» ya tenemos nuestro primer libro publicado. Una gran sorpresa para mi. Sin saber como reaccionar, he expresado mi alegría en forma de lágrimas (sí…). Gracias a mi gran amigo Lluis Ferrer, podéis encontrar nuestro libro en librerías y en la web http://www.bubok.es/libros/215859/Wildart-arte-salvaje

 

Libertad, ansiada libertad. Poco me queda para alcanzarte. Con diecisiete años de vida y muchos sueños bajo la almohada ya se acercan mis dieciocho. Libertad, ansiada libertad. Solo te pido que me enseñes los caminos tapados por las zarzas, solo te pido que me guíes en nuevas aventuras. ¡Oh! Libertad… No dejes que deje de ser yo, pues no por poder hacer lo que ansío he de ser diferente.

Tengo un sueño. Hace tiempo que quise decirlo, pero no lo dije. Quiero escribir. Es mi forma de liberarme, todo lo que me ata lo desato con tinta. Escribir no es fácil.

Quiero ser una burbuja, llena de letras. Llena de historias. Y al estallar llenarlo todo de aventuras. Quién sabe donde estallaré, pues vuelo hacia el olvido. Hacia el olvido de aquellos recuerdos que tanto me han dañado.

He de decir que por mucho que una burbuja vuele siempre acaba estallando.

 

Queridos lectores, no se qué más decir. Estoy muy emocionada.

Otra cosa que me alegró fue ver que hoy, después de tanto tiempo sin escribir, hayamos recibido 4 visitas, dos de ellas desde México. ¡Un saludo a los lectores de México! Muchas gracias por seguirnos.

Para acabar decir que la semana que viene, después de los exámenes de recuperación os pondré el especial Sant Jordi. No me acordé de ponerlo. Lo siento!

 

¡Disfrutad del resto del verano! ¡Besos!

 

ACP

 

P.D: comprad el libro!

Año 2001. Todo el mundo esperaba de la vida algo bueno de aquella epoca.

Llevaba años pidiendo que trajeran un perro a casa, que me hacía muchisima ilusión, pero siempre me rechazaban la idea. Un día, a mis ocho años, estaba jugando en casa de mi vecina, que por aquellas epocas, era mi mejor amiga. Llevaba toda la tarde jugando con ella a diferentes juegos de mesa y pasandomelo  bomba, pero pronto tendría que volver a mi casa,pero aunque faltara una hora para volver, mi abuela toco el timbre y entró en la casa apresurada, ordenandome histérica que regresara a casa sin rechistar. Yo me negaba, tansolo quería jugar una hora mas. Cuando me convenció para regresar a mi casa, en realidad cuando consiguió arrastrarme hasta ella, me ordenó que fuera a la habitación de mis padres, obedecí aun no se porque, pero al entrar, me encontré la estancia a oscuras. Mis padres me dijeron que me acercara, pero que no encendiera la luz. Me acerqué y pude observar en la penumbra, como mi madre, sostenía algo envuelto en una pequeña manta azul. Al principio pensaba que era un peluche, pero al preguntar en voz alta que qué era eso, la cabecita de aquel peluche se movió y me miro con unos pequeños ojitos  brillantes, y empezo a mover su colita, su corta melena de cachorro empezaba a removerse ya que queria venir a saludarme…

 

To be continue

Protesto.

Las cosas cambian, lo sé, pero no puedo evitar quejarme.
Tanto te quiero, que no puedo imaginarme sin ti en un día de lluvia, con mis pies rozando los tuyos bajo la manta, con la película repetida ya mil veces en la tele, y el café caliente entre tus manos. Quiero recordar los días en los que tu y yo nos dormíamos en el sofá: uno de tus brazos haciéndome de almohada y el otro rodeándome por la espalda. No hay mejor momento que el de dormirme en tus brazos, como antes.Al despertarme y verte dormir conmigo, despertarte, y sonreírte. Como si algo malo hubiéramos hecho. 
Hacer la cena, yo detrás de ti. Como siempre tu valentía protegiéndome, esta vez del aceite caliente. Cenar, tu frente a mi. Recoger la mesa y de nuevo al sofá, bajo esa manta que tantos momentos nuestros ha recogido entre sus hilos. No es fácil tejer una manta de recuerdos tan bonitos. Otra vez a ver la tele, pero esta vez esas series que tanto te gustan, a las que constantemente me enganchas.

Pero todo tiene que cambiar, ¿no?, ¿por qué?
Protesto. No deben desaparecer las personas que ayudan a otras a vivir. Madre solo hay una, y yo te quiero a ti, mama, junto a mi, para el resto de mi vida. Tu guías mis pasos allá donde voy. Eres la voz en mi cabeza que me susurra las respuestas que no logro alcanzar. Y es por eso hoy que protesto. No es justo que la persona más importante en la vida de alguien tenga que decir adiós. Una cosa voy a decir y es que, en tu ultimo exhalo, no estaré contigo.

 

 

 

No sé bien qué es lo que he escrito, pero quería decir que quiero a mi mami, que madre solo hay una, y que hay que cuidarla. Mucha gente, sobre todo adolescentes, no saben lo que una madre significa. Por eso también quiero protestar. En fin.

 

LECTORES! tenemos terminado el sendero, en versión reducida. Lo hemos presentado al concurso de literatura del instituto, ¡a ver como quedamos! y yo al final no presenté el mio, por pura pereza, así que ya os iré poniendo lo que os queda Si alguno de vosotros quiere leer «El Sendero» que lo diga. Pronto nos pondremos a hacer la versión extendida, que da para mucho.

 

Perdón por tardar tanto en subir un nuevo post.

 

ACP

El sendero 5

No reconocía ese paisaje. ¿Podían un hipogrifo y una hormiga pasearme por el bosque a su antojo? Me incorporé lentamente y vi a través de la ventana una sombra inmóvil. Nunca imaginé que podria haber una casa dentro de una secuoya.
La sobra se desplazó hacia el arco que cumplía función de puerta, y una hormiga roja, aparació amenazante. Su sonrisa malevola creó un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo.  De repente un silbido inundó toda la estancia, haciendo retumbar hasta el más mínimo detalle de decoración.  De pronto el suelo empezó a temblar y la sala se volvió cada vez más oscura. Las paredes se empezaban a derrumbar, por doquier, unas diminutas criaturas arrasaban y destruían todo lo que a su paso encontraban. El terror invadía mi cuerpo. Un sonido acompasado retumbó dentro de los escombros. No quedaba nada.  Los soldados de estatura mediana, con sus armaduras y cascos, empezaron a intentar detener a la hormiga roja. Poco pudieron hacer aquellos cuatro innombrables. Me levanté como pude ante aquella situacióne intente huir como pude. Pero los innombrables me barraron el paso, entre los cuatro me agarraron las extremidades. Tenian mucha fuerza y moverme me supo a imposible, mordieron, con sus afilados dientecillos, mis cuatro dedos pulgares, entonces la luz inundo mi visión, poco a poco ésta se desvaneció dando paso a un nuevo alrededor, un nuevo lugar, desde el cual se veía la derrocada secuoya.

Continuará..

Partes en negrita : ACP
Partes normales : MTC

Esperamos que os guste.

¡Hola!

¡Vaya, no hace falta que me miréis así de mal! Lo sé, lo sé. Llevamos mucho tiempo de vacaciones, o eso creéis, porque bachillerato no se aprueba con los ojos cerrados eh?! y menos yo, aunque hago lo que puedo. MTC y ACP estamos intentando buscar algún hueco para escribir, pero ¿qué queréis? tampoco es tan fácil escribir, es más os invito a que me enviéis vuestros escritos, os reto. Hoy es una fría noche, o eso me lo parece por ir en manga corta y pantalón pirata, y he decidido escribir algo, improvisado, ya que no tengo nada preparado. Vale si, fue El Poeta Enamorat quien me incitó a escribir, pero bueno, qué más da. Ahí va, mi especial Navidad. Como en todos mis improvisados no tengo ni idea de qué saldrá, espero (rezo) que os guste.

 

El frío de diciembre inunda las calles. Solo los más valientes se atreven a salir. En las casas las chimeneas dejan salir el negro humo de las leñas encendidas. En las pizarras de «menú» de los bares, se puede leer, en grandes letras: Desayunos especiales de invierno, churros con chocolate caliente. Menos en aquél bar de allí. El muérdago cuelga de la puerta de entrada, y en su interior una camarera de largo pelo rojizo, como el cobre de las monedas.

Cogiendo una chaqueta de punto, de color beige, se aleja de la barra, sale fuera y del bolsillo saca una tiza de color marrón. Con un pañuelo borra el menú del día de ayer para poner el desayuno especial «chocolate caliente recién hecho con churros o magdalenas». Mientras escribe, se hace notar el frío en el vaho de su aliento. Sus mejillas se vuelven cada vez más rojizas, y en mi interior, los nervios afloran.

A mi espalda escondo un tulipán -su flor favorita-, de color naranja -su color favorito- con un débil lazo de seda verde -el color de sus ojos-.  Jamás había visto unas pestañas tan largas como aquellas que, desde el primer café, acariciaron mi corazón como un suspiro.

Acaba de escribir y se vuelve. En ese giro, sus ojos verdes se encuentran con mis ojos marrón, más bien miel. Una sonrisa se dibuja en sus labios, fina y delicada como su piel de color de las nubes. La tiza se desprende de su mano izquierda, con la cual escribe, y en un seco golpe se rompe en trozos diminutos.

– ¿Café cortado y croissant?

– No. Hoy hace frío. Mejor un…-miro el cartel- chocolate caliente recién hecho con churros o magdalenas.

– Vale, pero…-una sonrisa tonta se dibuja en sus labios que me hace darme cuenta de la estupidez que acabo de decir- ¿churros o magdalenas?

– Esto…-oh, dios mío, ya no puedo disimularlo más- ¡magdalenas! y tráeme un vaso con un poco de agua del grifo

Me acompaña al interior del local, con una sonrisa burlesca y una mirada tímida. Me siento en la barra, en un taburete, el de siempre. Mientras calienta el chocolate me acerca el vaso de agua y en él introduzco el tulipán.

– Es para ti-sus ojos se iluminaron al ver tal sorpresa. Le acerco el vaso para que lo coja.

Incrédula ante tal detalle, me acerca el vaso. Parece rechazar mi regalo. Se gira al microondas, saca mi taza de chocolate y en un plato un par de magdalenas pequeñas. Me lo pone delante de mi, sin expresividad alguna. Al acabar me levanto, me marcho, y hago lo que planeé para hoy.

A las cinco de la tarde, Elionor sale de trabajar, enfadada consigo misma. Camina por una calle donde nadie suele caminar, donde parece que tan solo ella pase. De pronto una sombra se proyecta al costado de la suya pero un poco más atrás. Al volverse, un hombre le tapa la boca, impidiéndole gritar. De su bolsillo saca un cuchillo, lo suficientemente largo como para no tan solo herirla. Tendida en el suelo nadie sabe dónde está y sobre su pecho un tulipán naranja con un lazo débil de seda verde.

Creo que no es la primera vez que acabo escribiendo sobre estos temas, pero quería que la gente que nos lee se pare a pensar que las cosas pueden cambiar con un simple gesto. ¿Hubiese cambiado el final del cuento si hubiera rechazado el tulipán con una sonrisa? Quizás no, ya que el mundo está como está.

En fin, espero que lo hayáis disfrutado.

Feliz Navidad y próspero año nuevo!

ACP

El Sendero 4

¡Por fin! ¡Aquí está la nueva entrega! charararaaaaann !!!

Las hierbas crecían y crecían, la vista se hacía cada vez más complicada, no sabía cuanto más podría aguantar. El camino parecía eterno, y el final no parecía próximo. No había salida hasta que un sonido aterrador desgarró el aire.  Procedía de delante de mi, no muy lejano. Se acercaba, las hierbas dejaron su tarea de crecer.  Me dejaron camino libre hasta aquella voz, aquella rara y asustada voz.
No me lo podía creer, una criatura frente a mi estaba hablando con esa dichosa hormiga. Aquella fiera parecía asustada de la pequeña. Era una imagen insólita aquella criatura con cabeza de águila y cola de león. Extraña imagen veían mis ojos. Algo realmente increíble. La hormiga se subió a su lomo y me miraron fijamente. El miedo recorrió mi cuerpo, desembocando un leve escalofrío en la nuca, entonces y solo entonces, se giraron y empezaron a andar. Quería dar la vuelta pero no había camino tras de mi. Las hierbas crecieron detrás de mi sin yo darme cuenta, no había marcha atrás. Tan solo tenía una opción. Les seguí. ¿Me llevarían al final del camino? No parecían percatarse de mi presencia, y pronto el sol se pondría tras la copa de los altos árboles. El camino era difícil, lleno de piedras, ramas y demás. Se habían detenido frente a un viejo sauce, encendiendo una gran hoguera, pues la noche estaba fría. Desde la lejanía podía observarlos pero el calor de su hoguera no me llegaba, de pronto una grave voz resonó :

-Puedes acercarte pequeña.

Me asusté, empecé a temblar y no solo por el frío. Avancé hasta donde la luz de la hoguera podía iluminar mis pies..

– Siéntate con nosotros, hace una noche fría para estar en la oscuridad de los árboles.

Dudé un segundo, pero accedí y me senté en frente de ellos, al otro lado de la hoguera. El calor se hacía notar pero el hambre no se saciaba con calor. Observé a mi alrededor pero no encontré nada que poder llevarme a la boca.
Poco después me quedé dormida. Los sueños parecían tan reales que me daba la sensación de caminar por ellos y cuando desperté ya no estaba bajo la copa de aquél viejo sauce.

CONTINUARÁ (lo más próximamente posible)
Partes en  negrita : ACP
Partes normales : MTC

Lo sentimos por la espera, esperamos que os guste !

Una nueva canción

La brisa matinal acaricia mi piel. Fría y agradable como la estrellada noche recorre los bosques y prados que recorren el paisaje. Los pájaros pían anunciando un nuevo día.
El rocío ha humedecido los pastos que cubren llanuras hasta donde alcanza la vista. Me levanto y comienzo a andar despacio, la luz anaranjada del amanecer aun baña el ambiente, y los lobos han cesado hace poco su tributo a la luna. Sus cachorros acuden al encuentro con su madre, a la espera de su caliente desayuno. No tardarán en independizarse, pero, mientras tanto siguen disfrutando de la protección de su madre, y aprovechan para jugar y disfrutar del día que se les presenta.

Los ciervos pastan tranquilos en el linde del bosque, y su cervatillos brincan haciéndose los mayores, aunque cada dos por tres paran quietos, a escuchar los que el viento les susurra, están atentos de cada movimiento, del mínimo atisbo de movimiento a sus alrededores. Pronto les empezarán a salir los cuernos y empezar a independizarse.

Los pequeños huevos empiezan a eclosionar, poco a poco, en lo alto de un antiguo árbol. Y la madre, que previamente había salido a estirar las alas después de una larga noche incubando sus preciados huevos, llega para encontrarse por primera vez con sus pequeños, que la esperan impacientes, para ingerir su primera comida.

Después de un largo día, los cachorros aún siguen con energías y como pre-adultos que son, empiezan a hacer movimientos por si solos.

Los cervatillos están acabando de cenar, y se empiezan a acurrucar al lado de su madre, que los protege con gran afán.

Los poyuelos duermen ya calentitos bajo las alas de su madre, aunque algunos no tengan demasiado sueño y se aventuren a jugar por las ramas de alrededor del nido.

Una nueva noche empieza, los jóvenes lobos buscan un lugar elevado para  cantarle su son a la luna. Ellos cantan una nana al bosque que duerme bajo sus pies. La brisa lleva su canción hasta cada hueco, y la luna llena ilumina su camino. Ahora ellos entonan la sinfonía de la vida…

 

 

improvisación

MTC

Hoy os traigo un cuento infantil. Escrito por mi misma como regalo a mi prima ya que pronto traerá un/a niño/a. Espero que os guste.

 

De piel verde como la hierba, viscosa como la miel, y unos ojos grandes como platos, la ranita Flia se paseaba por el bosque en busca de algo nuevo que hacer. Grandes árboles la rodeaban, y sus amigos y vecinos se encontraban por el camino.

Sin nada que hacer, Flia recorría lentamente los rincones del bosque. Miraba hacia arriba, pero las hojas de los árboles solo la dejaban ver la luz del sol.

Flia encontró un camino ancho. Parecía que hubieran pasado varios animales por allí. Animales de todo tipo, no solo los del pantano. Elefantes, jirafas, avestruces… muchos animales imaginaba ella.

-Si otros han pasado, no importa si paso yo también.-dijo entusiasmada.

Flia se adentró en el camino, pensó que sabría volver, pero lo que no pensó es lo que le esperaría al otro lado. Pensaba que el camino no saldría del bosque, y por eso lo siguió.

El suelo del camino empezaba a cambiar. Ya no era tierra, era algo desconocido para Flia. Un suelo gris, y muy duro, más que la tierra. Era una carretera, y pronto se dejaban ver los edificios que nunca vio. Estaba en una ciudad.

Un gran ruido hace que Flia se tape los oídos. Ya había escuchado ese ruido, pero no sabía de dónde venía, nunca lo vio. Se escuchaba por arriba suyo, así que levantó la cabeza y miró a ver qué era lo que hacía aquél molesto ruido.

Un animal volando, no lo podía creer. No era pelo lo que le recubría, eran plumas. Un pájaro volaba encima suyo, y a Flia le dio envidia no poder ver el paisaje desde arriba.

-¡Ya sé qué haré hoy! ¡Veré el bosque desde arriba!-dijo con ilusión al tener qué hacer ese día.

Flia no sabía cómo hacer para volar, ya que ella no tenía plumas ni alas como el pájaro. Así que recorrió la ciudad desconocida en busca de una solución.

En una de las plazas de la ciudad, Flia encontró un grupo de palomas comiendo migas de pan a los pies de la gente. Decidió intentar subir a una de ellas. Dio un salto, pero cuando fue a caer encima de una, ésta echó a volar.

Caminando por la ciudad, Flia encontró un grupo de globos flotando en el aire, atados con un hilo a la mano de un hombre grande con bigote. Un niño se acercó y le compró un globo muy bonito, de color verde como ella.

Flia no tenía dinero para comprar un globo, así que desilusionada empezó a caminar hacia el pantano. Dando saltos pequeños y tristes, se alejaba más y más de su sueño: volar.

Un globo azul como el cielo pasó rápidamente por delante de Flia, pero no le dio tiempo a cogerlo, así que siguió saltando hasta su casa, cuando de pronto tropezó con un globo rojo que parecía roto.

Flia lo cogió, lo miró, y solo tenía un agujero. Un agujero por la parte de debajo, donde el hombre del bigote ató el cordón.

Buscando por la zona, encontró un cordón y lo anudó al agujero. Pensó que así se hincharía el globo y podría volar, pero no pasó nada.

Arrastrando el globo del cordón, Flia caminó hasta el pantano, donde consultó a todos los vecinos cómo podía hinchar ese bonito globo rojo.

Probaron llenarlo con arena, con agua, con comida, pero nada servía para que el globo volase. Hasta que el gusano Rodolfo tuvo una idea.

-Ese globo hay que llenarlo con aire, pero como casi todas nuestras bocas son pequeñas, propongo que el cocodrilo Alberto, que tiene la boca más grande de todo el pantano, lo llene.

Alberto cogió el globo y empezó a soplar, hasta que se hizo tan grande como su cabeza. Rodolfo anudó el cordón por un extremo al globo, y el otro extremo se lo dio a Flia, concediendo así, su deseo de poder volar.

Flia comenzó a flotar en el aire y entre las nubes se despidió por el momento de todos sus amigos.

 

ACP

Queridos lectores.

Queridos lectores,

Hoy no os traigo ninguna historia, pero pronto lo haré.

Hoy tan solo escribo para deciros, en primer lugar, que lamento mucho el tener que dejar mi cuento «Records (histories encreuades)» a medias. ¿Motivo? He decidido que quiero presentarlo al concurso literario del instituto. En caso de que alguien quiera saber el final hay dos opciones: la primera opción es esperar, hasta después de la entrega de premios del concurso, que sería por San Jordi; la segunda opción, dejar en un comentario la dirección e-mail, y en cuanto pueda os mando el cuento entero.

En segundo lugar, pedir disculpas por mi ausencia de… no se cuanto tiempo. Estuve sin ordenador bastante tiempo, y no pude colgar nada. Lo siento. Pronto pondré algo nuevo, en cuanto tenga tiempo. Han empezado las clases y MTC y ACP priorizamos los estudios.

Desde Wildart6 pedimos disculpas también por el gran estancamiento de «El Sendero». El capítulo cuarto esta empezado, pero con un gran verano por el medio, no hemos tenido tiempo casi para reunirnos a acabarlo. Pronto, o eso esperamos, tendremos la cuarta entrega. No os impacientéis.

Aprovecho para mandar saludos a mi querido amigo, sí FFT, a ti en especial, y a todos y cada uno de esos lectores que en cuanto podéis me pedís la cuarta parte de «El Sendero» y la tercera de «Records (histories encreuades)».

Dicho esto, mis obligaciones me reclaman. Voy a ver si consigo elaborar esta idea que me ronda la cabeza.

Un cordial saludo,

ACP

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